Cómo preparar bien la nueva temporada. Vuelta al cole y a la gimnasia rítmica

Un nuevo curso. Una nueva temporada.

¡VUELTA AL COLE, VUELTA A LA GIMNASIA RÍTMICA!

 

Septiembre, un mes que viene con una puerta abierta hacia una nueva etapa, a nuevos sueños y nuevos cambios. La vuelta al colegio, al instituto, a la universidad, al trabajo… Tras unas vacaciones merecidas y que han permitido tomar esas fuerzas para plantearse nuevos objetivos.

Comienza un nuevo curso escolar. Los niños vuelven con la ilusión de volver a ver a sus compañeros, a sus amigos, a sus profesores… Un año más se sumergen en una nueva aventura que les llenará de conocimientos, aprendizaje y educación. Toda la comunidad educativa será participe de ello. Y no solo los profesores educan, los padres y madres educan. Un triángulo de aprendizaje creado y sostenido, entre cuyos vértices debe de haber feedback; una unión para poder hacer un buen trabajo educativo y cooperativo, cada uno dentro de su rol y cumpliendo sus responsabilidades, pero todos con un fin.

La importancia del triángulo educativo y su relación con la gimnasia rítmica

Paralelamente, por las tardes, los padres y madres llevan a sus hijos a actividades extraescolares que aporten otros aprendizajes complementarios, a la par que disfruten de ello. De nuevo se encuentra un triangulo, pero esta vez con una dinámica sujeta a elección. Aquí plantearé mi particular triángulo para una educación extraescolar deportiva, con los correspondientes roles de cada vértice.

Planificación de roles, con información y conocimientos

El primer paso para iniciarse en una actividad extraescolar es tener claro los roles de cada uno, independientemente del deporte que el niño decida dedicar su tiempo. Puntualizar, la importancia de indagar en el deporte seleccionado, en este caso sobre la gimnasia rítmica; tratar de obtener información y conocimientos de lo que realmente aporta a nuestro hijo o a nuestro alumno la actividad. Y es que la entrenadora debe de estar cualificada para poder desarrollar su puesto laboral y no solo tener los conocimientos teóricos sobre el deporte, sino tener la capacidad de saber transmitirlo y cómo trasmitirlos, inculcar el valor de la gimnasia rítmica. Por su parte los padres, sería recomendable que se acercan al entrenador y se interesará por el deporte, además de conocer la opinión de los niños. Hay que crear un ambiente de trabajo adecuado y sano, de ayuda y de mejoras por y para el bien del niño y la de la actividad del grupo.

Es por ello que hay que comenzar a entender y promover lo que es realmente la gimnasia rítmica: más que un deporte, va más allá de lo meramente físico; una actividad lúdica, educativa y llena de valores.

La gimnasia rítmica, como deporte, es un medio de educación. A continuación, se van a enumerar algunos de los valores personales, sociales y educativos que la gimnasia rítmica aporta:

  • Hábitos de trabajo individual y de equipo: es algo esencial comenzar a conocerse a uno mismo y cada vez ser capaz de trabajar de manera más autónoma. Así, enfrentarse a un montaje individual le servirá en un futuro a afrontar, por ejemplo, una exposición delante de otras personas.

 

Simultáneamente se debe de desarrollar el trabajo conjunto, lograr un fin juntos en diferentes circunstancias y con diferentes personas. En este caso, un montaje de conjunto donde todas trabajan hacia un mismo objetivo, al unísono y ayudándose entre ellas. Ya que en un conjunto de gimnasia rítmica, todas son una. Esto les ayudará a poder en el futuro desempeñar funciones en trabajos de grupo en el colegio o el ámbito laboral, adaptándose a nuevas personas y sincronizándose para realizar un trabajo eficiente.

 

  • Respeto: un valor muy importante y necesario en esta vida. La gimnasta desde el minuto uno debe de respetar las normas, respetar a sus entrenadores, sus decisiones y a sus compañeras. Además debe existir un respeto entre padres y entrenadores, entre gimnastas de otros clubes, dentro y fuera del tapiz, respeto hacia las juezas y a todos los miembros participes en una competición. Se debe de enseñar a que la gimnasta no debe actuar como no quieren que actúen con ella. A nadie le gusta la falta de respeto, por lo tanto hay que trabajarlo desde la propia gimnasta. Además de respetarse, por supuesto, a ella misma, darse valor y no menospreciarse. En la vida hay que ser respetuoso con los demás, humildades y cívicos. Un valor que refuerza mucho, como disciplina, la gimnasia rítmica y que servirá de aplicación en la vida diaria de la gimnasta.

 

  • Convivencia, compañerismo y colaboración: fomentar un clima de trabajo agradable, ya que una gimnasta pasa muchas horas entrenando con su grupo. En muchas ocasiones el pabellón se convierte en su segunda casa y es necesario que haya unas normas para poder coexistir. Prestar ayuda, compartir aparatos, solventar juntos problemas… La existencia de relaciones entre las deportistas es fundamental, como mínimo cumplir normas de compañerismo. Asimismo suele suceder, en muchas ocasiones, que a través de la práctica deportiva se obtienen grandes amistades y se forman vínculos afectivos, por lo que la convivencia se hace más fácil y con un mayor disfrute.

 

  • Confianza: quitar el miedo y las inseguridades es algo difícil. Es un proceso, a veces lento, y que los entrenadores deben de saber tratar, manejar y solventar. La gimnasta debe de ganar autoconfianza, verse capaz de realizar los ejercicios. Para ello, lo más adecuado es plantearse objetivos a corto plazo, realistas y asequibles. Ser capaz de mostrarse como ella misma es, y poder plasmar su trabajo a otras personas. Esto le hará crecer interiormente y contribuirá a que sea una persona más fuerte y segura. La familia, por su parte, debe de reforzar este aspecto para una mayor ganancia de la confianza.

Igualmente la confianza en los demás es fundamental; para dejarse guiar por sus entrenadores y creer en que velarán por su bienestar. Confianza también en los demás compañeros, aquellos con los que se convive y a veces de los que se depende para que el trabajo conjunto sea un éxito.

 

  • Interés: los entrenadores deben de motivar y captar la atención de los deportistas. Es importante acudir a cada entrenamiento con ilusión y ganas por seguir aprendiendo, avanzar en las metas. Hay que conseguir que se adhieran a este maravilloso deporte y que nunca pierdan el interés. Es imprescindible tener motivos para volver día tras día a entrenar.

 

  • Valorar el esfuerzo: cuando se gana confianza, se superan obstáculos y la gimnasta intenta hacer lo mejor posible su trabajo (alcanzando o no los objetivos), se consigue que la gimnasta se sienta feliz y satisfecha. En ese momento, los entrenadores deben de estar presente, con positivismo, para reforzar, con un feedback, el buen trabajo de la gimnasta de persistencia, de esfuerzo. No solo hay recompensa cuando se consigue completamente el objetivo propuesto, sino que el camino hacia ese objetivo debe ser valorado para evitar fracasos y rendiciones. Puesto que cada gimnasta tiene un ritmo de aprendizaje particular, hay que individualizar, conocer a la gimnasta. Lo que para una puede suponer un pequeño esfuerzo, por ejemplo, conseguir abrirse de piernas, por sus cualidades innatas, para otras es un gran esfuerzo conseguirlo. Se debe de adaptar los objetivos y medir los esfuerzos en función de la gimnasta.

 

  • Auto-superación: en relación a otros valores como el interés y el esfuerzo, cada día se persiguen los objetivos propuestos. Y esto es al fin y al cabo la búsqueda final de este deporte. Competir contra uno mismo, sacar lo mejor de cada uno y superarse a sí mismo. Fomentar este espíritu por parte de los entrenadores y de los padres es esencial, al igual que evitar las comparaciones que puedan llevar a la gimnasta a sentirse inferior. Ella es la mejor, la mejor versión de ella misma. Hay que trabajar en la línea de la individualización y sacar mayor provecho al potencial de cada una. Así se conseguirán grandes logros. El día de mañana, en esta sociedad competitiva, la gimnasta será mejor persona y comprenderá que su futuro lo tiene que labrar ella y dar el máximo de sí misma en su camino hacia sus metas. La gimnasta debe de sentir que va subiendo, poco a poco, escalones y que cada vez escala un poco más la cima de su propio éxito.

 

  • Iniciativa y toma de decisiones: En el proceso enseñanza-aprendizaje existen principalmente tres vértices, además de agentes secundarios externos y sociales como son las personas o las circunstancias que pueden intervenir en el proceso. Es por ello que el valor de responsabilidad que tiene la gimnasta es primario. Hay que otorgarle la posibilidad de elegir, siempre encaminado por pautas y sirviendo de guías la familia y los entrenadores, los otros dos vértices del triangulo. Pero la gimnasta debe primero de tener iniciativa, en cuanto que sea ella misma la que, de forma voluntaria, quiera enfrentarse a algo. Este aspecto se trabaja y en un primer momento se necesita ayuda de los entrenadores para dar el último empujón a realizar las cosas. Poco a poco, la deportista aprenderá a desenvolverse en el terreno de la rítmica, sentirse cómoda y ser partícipe del proceso enseñanza-aprendizaje. A medida que pasa el tiempo, la gimnasta tendrá la potestad de poder tomar decisiones, de elegir su registro, de poder opinar y ser consciente de donde están sus límites y dónde se siente a gusto. Un feedback entrenador-deportista importante para hacer un trabajo eficaz y con éxito. Todo esto contribuye a que la gimnasta se convierta en una persona más atrevida, segura y consciente de sus posibilidades.

 

  • Resolutivo (resolución de problemas): creo que es un valor del que no se es consciente de la gran importancia que tiene. Cometer fallos, individualmente o en grupo, es un aprendizaje muy valioso, inclusive a veces más que hacer algo bien. “De los errores se aprenden”. Totalmente cierto. Saber solventar los problemas y, sobre todo, cómo se producen en la gimnasia durante la realización del montaje, tiene un gran mérito. La gimnasta tiene que tener la capacidad de no bloquearse y conseguir encontrar una alternativa, de manera autónoma, para poder continuar con el montaje. Asimismo, cuando se trabaja en la categoría de conjunto, durante los entrenamientos, si sucede algún problema en el grupo deberían ser las propias integrantes las que solucionen el conflicto. Los entrenadores siempre supervisando, pero no tienen que ser ellos los que de la solución, sino en su caso guiarla. Un aprendizaje dirigido en la resolución de problemas, para que las gimnastas vayan adquiriendo la capacidad de trabajo grupal autónomo y convivir entre ellas. Es importante que se piense en las soluciones, seguir hacia delante y hacerlo lo mejor que cada uno sepa. Constantemente, se presentan en la vida problemas que se deben subsanar y la mente debe estar abierta para dar nuevas alternativas.

 

Creatividad y expresión: la gimnasia rítmica permite a la gimnasta abrirse mental y emocionalmente, mostrar sus sentimientos y estados de ánimos; indagar dentro de ella para sacar su propio estilo. Crear, modificar y conocer nuevos movimientos. Este aspecto es cada vez más importante, sobre todo al introducirse los pasos rítmicos al montaje. La gimnasta debe de bailar, sentir la música y transmitirla. Dejar tiempo para que la deportista improvise y busque nuevos manejos es invertir tiempo en un aprendizaje propio, único, especial y que sorprenderá.

LA GIMNASIA RÍTMICA EDUCA EN VALORES

 

Hay que sacarle todo el jugo a la gimnasia y hacer una actividad atractiva.

Donde la gimnasta se sienta a gusto, un clima de compañerismo, armonía, trabajo y diversión.

 

JUNTOS (entrenadores, padres/madres y gimnastas)

 

HAREMOS DE LA GIMNASIA UNA DISCIPLINA DEPORTIVA-EDUCATIVA INTEGRAL

 

Texto e imágenes por Irene Jimenez

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